
¿Te gusta lo que ves en el espejo cuando te miras en el? A mí me encanta lo que veo.
En el camino de la sanación he aprendido a amarme como soy, a admirarme y honrarme con mis defectos y virtudes, y sobre todo he aprendido a respetarme.
También he entendido que si no me gusta algo en mi, lo puedo modificar y cambiar, nada es permanente y estamos siempre en constante evolución y superación de nuestro viejo ser.
Pero lo que me dejo más huella y aprendizaje en todo este proceso de sanación, es que el amor propio es indispensable para poder estar sano. Cuando no te amas a ti mismo, no te va a gustar la imagen que vas a ver en el espejo, eso me paso a mi, y sabía que el día que me gustara lo que veía, es por que finalmente ese día habría sanado. Lo recuerdo bien, esa imagen que se reflejada en el espejo, no me gustaba nada, mi mirada no me gustaba, mi cara triste no me gustaba, mi cuerpo esquelético no me gustaba, toda esa persona que veía, tan ajena y tan distante a mi, no me gustaba y no sabía quien era ella, ¿en donde se había perdido Martha? ¿la podría revivir?.
Conforme fui avanzando en el proceso de sanación fui gustándome un poco mas cada vez, mi propósito era recuperar mi mirada alegre, mi sonrisa, mi peso ideal , mi belleza, mi alma viva y la felicidad. Mi propósito era que me gustara nuevamente esa imagen que yo veía en el espejo.

Lo que descubrí sanándome, es que lo que se ve reflejado en el espejo, no solo tiene que ver con lo físico, al contrario, tiene que ver mas con tu alma y tu estado interno, por que cuando te gustas a ti mismo, te gusta todo lo que eres, como sea que te veas, por que tiene mas peso el “lo que eres” que el “como eres”.
En ese tiempo de volverme a encontrar y volverme a amar, descubrí que uno de mis mas grandes errores y lo que mas me había ayudado a perderme había sido el tratar de gustarle a muchos menos a mi misma, eso fue sumamente desgastaste. El día que aprendí que a la única persona que había que gustarle y complacer y la mas importante de todas, era a mi misma, fue el día que todo cambio, el día que decidí aceptarme, gustarme, honrarme y respetarme con todos mis defectos, mis cualidades y mis imperfecciones, ese día fue el día que empece a dejar de ser tan permisiva con otros, empece a poner límites, empece a transformarme y empece poco a poco a recuperarme y amarme.
El Camino no fue corto, por que no hay atajos, y no fue fácil, pero mis ganas y la promesa que me hice de recuperarme y transformarme fueron tan grandes que finalmente un día lo logré.
El dia de hoy puedo ver mi imagen en el espejo y puedo sonreír, no solo eso, amo lo que veo, amo a esa mujer y estoy muy orgullosa de ella y de todo lo que ha logrado, al aprender a amarme, honrarme y respetarme, le enseñe a otros a amarme, honrarme y respetarme, y ese amor propio que he desarrollado, me ha enseñado a poner limites y bajo ningún motivo permitiré que alguien intente quitarme de alguna manera mi paz, mi serenidad, mi congruencia y mi estado de salud integral, que me hace tan feliz, y que me hace vivir en un estado de plenitud. Amo mi reflejo en el espejo en el espejo, y no lo cambio por nada ni por nadie.
Te deseo de todo corazón que un día puedas mirarte en el espejo estando 100% satisfecho de lo que ves y de lo que sientes por ti, y si no te gusta lo que ves en el espejo, cámbialo y modifícalo, cuantas veces sea necesario hasta que estés orgulloso de ti mismo y logres sentir el profundo amor y respeto que te mereces y que tienes derecho a experimentar en esta vida, pues el amor propio es una bendición y es tu derecho por nacimiento.

