Hace unos días me encontraba yo caminando en la playa, era un hermoso día, había un hermoso sol, el mar tranquilo, las olas pequeñas y el clima perfecto, había bastante gente, niños jugando, adultos, parejas romanceando, familias enteras disfrutando del mar y la playa, repentinamente el cielo de azul se torno gris y de gris a medio negro, el cielo retumbo y empezó a caer una lluvia torrencial. Todas las personas en la playa comenzaron a correr como locos, se cubrían sus cabezas con toallas para no mojarse, algunos niños lloraban mientras los padres apresurados los cargaban mientras corrían, todos hacían lo imposible por meterse rápidamente a resguardarse a sus casas o departamentos, pero yo no me moví, me quede quieta observando la escena y muriéndome de la risa, todos estaban haciendo lo mismo copiandose unos a otros, como borregos, yo me reía por que me parecía ilógico que se preocuparan por mojarse cuando ya estaban en traje de baño y estaban mojados adentro del mar.
En esta aventura bajo la tormenta lo que más me llamo la atención, fueron 2 cosas, la primera lo que les acabo de platicar, observar como las personas imitan el comportamiento de otros sin ni siquiera cuestionarse si es valido lo que están haciendo o si tienen una verdadera razón para hacerlo, y la segunda cosa fue la falta de visión de todos para aprovechar esa tormenta. En cuanto el cielo se torno oscuro y la lluvia torrencial comenzó, mientras observaba el correr de las personas, me di cuenta que amablemente se estaban marchando para dejarme la playa para mi sola y que la pudiera yo disfrutar a mis anchas. Lo que hice en lugar de esconderme o resguardarme del agua, fue quitarme el blusón que traía puesto y quedarme en traje de baño, pues para eso es el traje de baño ¿no? para mojarse, seguí caminando pero mas lentamente, disfrutando de la lluvia y el viento, era una escena fascinante, había como neblina en la playa, y el viento tan fuerte con el agua formaban unos patrones geométricos en la arena que eran muy hermosos, y del mar parecía como si saliera humo o vapor. Cada minuto que pasaba disfrutaba yo mas de la tormenta, tome algunas fotos y uno que otro video, hasta que mi teléfono estaba empapado y empezaba a dejar de funcionar, pero aún así seguía yo fascinada cantando y hasta bailando en la tormenta, lo estaba disfrutando tanto, así que decidí acercarme a un policía que estaba resguardándose bajo una palapa, le di a guardar mi teléfono y me regrese al mar, esta vez para meterme a nadar bajo la tormenta, tenía yo muchos espectadores, todos viéndome desde los balcones de sus departamentos o sus palapas, se veían desconcertados con mis acciones y me miraban curiosos, ellos estaban encerrados y temerosos de la tormenta y yo estaba sonriendo y divirtiéndome bajo la tormenta, no había truenos y no había mucho peligro, solo neblina, vientos fuertes y muchísima lluvia que parece nublo la visión y la capacidad de pensar y disfrutar de muchos.
Mientras yo nadaba en el mar con sus aguas tibias por la lluvia y un mar vacío y una playa vacías por que era yo la única persona, le agradecí mucho a Dios por semejante regalo, disfrute cada segundo que pase ahí, absorbí la energía vital de fuerza de los vientos sintiendo que me limpiaban y se llevaban todo lo negativo de mis me llenaba de fortaleza, agradecí a la lluvia por limpiar la playa, la tierra, el aire, los mares y por limpiarme, purificarme y sanarme y agradecí al mar sanador por contenerme sanandome y renovando mis energías. Después de mi gran experiencia de purificación y sanación pude darme cuenta que eso era una alegoría de la vida y que el universo y Dios me estaban dando un gran lección de vida:
” Cuando haya una tormenta o la oscuridad llegue a tu vida, no hullas, no te escondas, porque eso es lo que harán la mayoría de las personas, ellos estarán asustados y escondidos dejándote más espacio a ti para moverte a tus anchas, confronta la tormenta cara a cara con valentía y alegría, con la mejor actitud, no la sufras, disfrútala, enfréntala y aprovéchala obteniendo lo mejor de ella, tomando ventaja de los tiempos oscuros, pues es una manera de crear luz, utiliza esa tormenta para crecer y beneficiarte en todos los aspectos. Al darle buena cara a los malos tiempos estarás transformando la energía negativa en positiva y te convertiras en una persona resiliente obteniendo beneficios de los malos tiempo. Recuerda siempre, si bailas bajo la tormenta, saldrás fortalecido de ella”
Martha Aguayo
